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El chispazo del becario del Partido Popular

23 Oct

A eso de las tres de la madrugada, me sorprendía al leer el siguiente tuit escrito por la cuenta oficial de Twitter del Partido Popular:

“No estoy aquí para cubrirte las espaldas” #sonmisamigos después de darme una hostia en un bar

Mis sospechas se confirmaban. El becario o joven militante del Partido Popular a quien -inconscientemente- han encargado esta cuenta se iba de marcha y confundía, tal vez afectado por el alcohol, su cuenta personal de Twitter con la oficial del partido. Un error que no tardó en ‘tratar de arreglar’ en apenas 15 minutos cuando, tal vez al ver alguna respuesta a través de la red social, publicaba el tweet posterior:

“El twitt publicado anteriormente, no correspondía a esta cuenta. Pedimos disculpas por el error.”

Imagen de los tweets, escritos a las 3 de la madrugada de ayer.

Mi pequeña reflexión, a estas horas infames de la noche, es la siguiente. ¿No deberían los partidos políticos españoles tener un poco más en cuenta el valor de las redes sociales y en particular de Twitter?
En los últimos meses la red social ha tomado forma en España. A pesar de su larga trayectoria, ha sido en el último año cuando periodistas, políticos, humoristas y ciudadanos de todo tipo han decidido sumarse a la ‘aventura’ del pequeño pajaro azul. Siendo conscientes de la influencia de Twitter, los -inteligentes- consejeros y gabinetes de comunicación de los diferentes líderes a nivel nacional les han llamado la atención a sus jefazos y les han metido, a base de fuerza, en la red. Una red totalmente democrática y en la que, el tiempo, pone a cada uno en su lugar.
Como afirmaba Juan José Millás en un nada despreciable artículo de opinión en la contraportada de El País del pasado 20 de octubre, “tanto el PP como el PSOE han tenido que dotar a sus aspirantes de prótesis virtuales que parecen, paradójicamente, fajas para las hernias inguinales”. Estas prótesis, a modo de remiendo, apenas han generado una influencia o una viralidad destacables. La mayor noticia, en distintos medios digitales, acerca del contenido publicado por cuentas de los dos principales partidos era si Mariano o Alfredo tenían más o menos seguidores que el otro.
En conclusión. Lo que realmente deberían hacer los políticos es utilizar las redes sociales como propias, no como extensiones de su gabinete comunicativo. Algunos han optado por esa opción, como los socialistas Patxi López o Elena Valenciano, el popular Antonio Basagoiti o dirigentes de partidos minoritarios como Cayo Lara o López de Uralde. Estos políticos no se ven tanto en la red social como tales, sino más bien como ciudadanos; como personas más allá de su cargo, y eso es lo que realmente agrada al ciudadano español. La cercanía no se consigue estando cerca del votante. La cercanía se alcanza con esfuerzo, con conversación -real- y con mucha escucha.
Esto, en mi opinión, es lo que necesitan muchos de nuestros políticos. Escuchar a todos, por igual, y no cerrarse a lo que ‘los de siempre’ les digan.
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El escándalo Weinergate: Un político, mujeres y fotos comprometidas.

6 Jun

Anthony Weiner.

Anthony Weiner. Probablemente este nombre no les diga nada a la mayoría de los que lean este blog, pero se trata de una persona de importancia en Estados Unidos; especialmente en Nueva York. Weiner, demócrata, es el representante del distrito 9 de la ciudad más importante del mundo; desde 1999. Además, es uno de los candidatos demócratas a alcalde de esta ciudad para las elecciones del año 2013, en las que, al menos hasta ahora, se perfilaba con una gran ventaja.

Pues bien, el 27 de mayo comenzó la polémica. Ese día, mediante la cuenta de Twitter del señor Anthony Weiner, se envió a una estudiante de 21 años de la Universidad de Seattle una foto en la que se podía apreciar el pene de un hombre tras unos boxers grises. En un primer momento, Weiner afirmó que esa imagen no la había enviado él y que su cuenta habría sido hackeada. Además, también negó conocer a la mujer implicada que habría recibido el mensaje e indicó que no podía afirmar “con exactitud” que la foto no fuera de él, pero que podría haber sido modificada o alterada de alguna manera.

El señor Weiner no quería mentir. Pese a todo, se trata de un político honrado por lo que parece y, apenas unos días después; hace apenas unas horas, confesó. Durante la semana posterior al 27 de mayo, todos los medios se hicieron eco de la noticia, creando incluso un nombre para denominarla: Weinergate. Hoy mismo, durante la mañana -horario norteamericano- Andrew Breitbart, bloguero conservador al que algunos conocerán, afirmó que “al menos otro contacto de las redes sociales del representante habría recibido e-mails por parte del señor Weiner en los que se incluirían fotos íntimas del congresista tomadas mediante una BlackBerry”. Breitbart declaró que, en al menos uno de los casos, poseía pruebas gráficas que lo demostraban.

Jon Stewart, gran amigo de Weiner, mostrando la fotografía en cuestión durante su programa 'The Daily Show'

Durante esta tarde, una hora apenas antes de la publicación de este artículo, el congresista ofreció una rueda de prensa en la que fue interrogado sin piedad por los periodistas estadounidenses. Durante más de media hora Anthony Weiner admitió haber enviado esas imágenes y haber chateado con distintas mujeres (todas mayores de edad) pero a las que niega haber conocido personalmente. Se comunicaba con ellas mediante Facebook y Twitter a pesar de haberse casado hace menos de un año (julio de 2010) con su actual esposa, Huma Abedin, de la que dijo que “aún la quiero y ella me quiere a mí” aunque “sé que le he hecho pasar muy malos momentos; le conté toda la verdad esta mañana”.

Así mismo, Weiner ha confirmado que no resignará de su cargo ni de su carrera por la alcaldía de Nueva York, a pesar del escándalo, y esta es la pregunta que me surge a mí en estos momentos y que dejo abierta al público:

¿Un político debe dimitir por un escándalo aunque únicamente afecte a su vida privada y no tenga nada que ver con su vida pública y profesional y no haya cometido ningún delito? y ¿Deberían los ciudadanos de Nueva York replantearse su voto ante esta situación o “perdonarle” sus acciones a Weiner ante esta muestra de arrepentimiento?

En mi opinión, sin contestar a estas dos preguntas, lo que sí ha demostrado hoy Anthony Weiner son su coraje y valentía. El interrogatorio que ha sufrido ha sido totalmente abusivo en ocasiones. De película.

Muchas gracias; seguiremos informando.

La verdadera crónica del “futuro del periodismo”

24 Feb

En el día de ayer, decenas de jóvenes (la mayoría futuros periodistas) esperábamos ansiosos la conferencia que iba a producirse en el interior del auditorio del Museo Reina Sofía de Madrid. Las cinco cabezas de los cinco grandes, como ya he oído hablar de ellos en alguna ocasión, aquí en Madrid y solo para nosotros. Afortunadamente, fuimos mucho más precavidos que otras personas a las que el pequeño aforo del lugar les dejó fuera. Pero centrémonos en la conferencia, porque no fue tampoco más que eso, aunque muchos esperábamos una mesa redonda; principalmente tras la entrega de una pequeña cuartilla a todos los asistentes de cara a realizar alguna pregunta (y que después nadie recogió).

En primer lugar, con quince minutos de retraso riguroso -no podía faltar en un evento importante en España- se reprodujo un video de presentación de unos largos quince minutos en el que se anunciaba levemente el motivo de la conferencia y se explicaba el tratamiento de los cables provenientes de la plataforma Wikileaks. Un video que, no solo apenas hablaba del futuro del periodismo (supuesto tema central), sino que llegó a hacerse tedioso y aburrido.

A continuación y frente a una audiencia muy joven (la mayoría de personas que esperaban en la cola éramos estudiantes de periodismo) conectada mediante todos los medios posibles, que los cámaras no se cansaron de enfocar, salieron al estrado los cinco grandes: Bill Keller, editor ejecutivo del New York Times; Sylvie Kauffmann, directora de redacción de Le Monde; Javier Moreno, director de El País; Alan Rusbridger, editor de The Guardian; y Georg Mascolo, editor de la revista Der Spiegel. Así es, no eran los cinco grandes; tan solo uno, el nuestro; al resto de periodistas encargados de dar la charla no me gustaría quitarles ningún mérito, para nada, sin embargo, publicitar un evento con cinco directores de periódicos y que luego solamente aparezca uno en mi opinión es publicidad engañosa.

De mucho se habló en esta charla, aunque quizás los aspectos o ideas más interesantes provenían por parte de los ponentes de Le Monde y Der Spiegel; quizás por utilizar un idioma no materno, no trataban de dar vueltas alrededor de una idea y la soltaban de forma clara y directa. Sin embargo, no se puede decir lo mismo del resto. De hecho, no solo no hubo una ronda de preguntas, algo necesario, en mi opinión, si tenemos por una vez en España grandes periodistas de otros países que realizan una mejor labor de nuestro trabajo. Ni hubo ronda de preguntas, ni se habló del futuro del periodismo. El evento de ayer, queridos amigos, fue un simple momento propio utilizado por El País para autopromocionarse a sí mismos, a su máster en periodismo (con el que parece ser que es más sencillo que te contraten), y a la publicación de los cables.

Por supuesto, los futuros periodistas (o presentes) sabemos distinguir entre un debate y una simple autopromoción y para ello utilizamos las herramientas de que disponíamos (ya fuera un ordenador, un iPad o un móvil); sin embargo, en mi opinión y a diferencia de otros países, la mayoría de medios en España aún no han sabido incorporar a su día a día las nuevas tecnologías como algo natural -queda bastante claro al ver el streaming de El País, donde también había autobombo hacia su “propio twitter”: Eskup- a pesar de que, en conferencias como esta, luego se afirme que Internet es el futuro. Amigos, aquí se vuelven a equivocar, y ya lo dijo Alex de la Iglesia en la última gala de los premios Goya: “Internet no es el futuro, Internet es el presente.”

25 de enero: Una fecha para recordar.

29 Ene

25 de enero de 2011. Esta fecha quedará sin duda en las mentes de todos los que la estamos viviendo. Tal vez será algo que les sonará incluso a los más pequeños cuando en unos pocos años les hablen de esto en sus clases de historia. Este día será recordado como el comienzo de las protestas masivas en Egipto. Unas protestas que comenzaron en Alejandría, principalmente tras la brutal paliza al ciberactivista Khaled Said, el 6 de julio de 2010, que terminó en desgracia para él. Sin embargo, apenas un día después, su muerte provocó tanto dolor en otro joven egipcio que se vió obligado a crear un grupo en Facebook a nombre de Kullum Khaled Said (Todos somos Khaled Said) en honor a este joven mártir y con el objetivo de dirigir protestas contra la situación del país. Un país sumido en una larguísima dictadura que dura ya treinta años y que se ha caracterizado por muchas situaciones como esta aunque en esta ocasión, la gota colmó el vaso de la terrorífica tranquilidad egipcia.

Este grupo, que actualmente cuenta ya con más de 450.000 seguidores en su versión árabe -y que ya posee una versión internacional en inglés- comenzó a promover protestas pacíficas en Alejandría en contra del régimen dictatorial pero evitando las normas restrictivas impuestas por el Gobierno de Mubarak. Al estar prohibidas en este país las llamadas “Asambleas Públicas”, en este grupo se encontró una solución: Convocarían unas protestas totalmente pacíficas en las que miles de personas se quedasen en fila frente a los paseos marítimos y fluviales, vestidos de negro, y alejados unos cinco metros los unos de los otros mientras simulaban leer el Corán o la Biblia.

El grupo se mantuvo activo durante unos meses, alcanzando un público mayor en algunas ocasiones e, incluso, contando con la presencia del premio nóbel de la paz Mohamad ElBaradei el día 29 de julio del año pasado. El verdadero momento, tras estos meses de manifestaciones silenciosas y todas convocadas por internet, se propusieron protestas en contra del régimen egipcio de Mubarak el día 25 de enero; fiesta nacional en Egipto con motivo del Día de la Policía. La excusa de la protesta eran los agentes de policía que, en los años cincuenta, se habían rebelado contra los invasores británicos; un motivo importante en la creación del nacionalismo egipcio.

La convocatoria corrió como la espuma (ayudada en gran parte por las redes sociales, en twitter era convocada mediante el hashtag #Jan25) y la respuesta de los ciudadanos fue aún mayor. La Plaza Tahrir en El Cairo (en castellano se traduciría como Plaza de la Libertad) se llenó con los cuerpos de miles de manifestantes, entre ellos una gran mayoría de jóvenes y estudiantes. Pero estas protestas no se limitaron a El Cairo sino que se extendieron a otras grandes ciudades egipcias como la ya mencionada anteriormente Alejandría, Suez o Ismailia. El tirón de la revuelta tunecina también ayudó a desencadenar esta protesta que había venido gestándose muchos meses atrás aunque sin que los propios manifestantes se hubieran dado cuenta de ello. Estaban haciendo historia. La represión y las detenciones e incluso las ya conocidas muertes, hasta el momento, que se encuentran en torno a las 68, aunque es un número muy difícil de confirmar.

Estas revueltas que han desestabilizado ya dos gobiernos (el tunecino y el egipcio) está claro que lograrán su propósito; sobretodo tras el apoyo internacional -o al menos el no-apoyo a los líderes de los regímenes autoritarios-. Sin embargo, en estos dos países los intereses económicos tanto de la Unión Europea como (y sobretodo en Egipto) de Estados Unidos pueden llegar a frenar un cambio democrático de estos países.

Y es que, aunque no nos demos cuenta, para nuestros líderes es mucho más conveniente tener una serie de países pobres controlando las materias primas que tanto necesitamos. Si no fuera así, nuestra calidad de vida sería mucho más complicada y costosa y no queremos que ocurra eso, ¿verdad? Y todo esto, a costa de los más débiles, como ocurre siempre.