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Las raíces de las protestas de Yemen.

9 Jun

El Torneo de Fútbol del Golfo de 2010, celebrado entre el 22 de noviembre y el 5 de diciembre, aparentemente no tiene nada que ver con las protestas de los últimos meses en Yemen o los ataques de los últimos días sobre el palacio del presidente Saleh. Sin embargo, de alguna manera, esta relación existe. Los días anteriores a la celebración de este torneo, Yemen entró en alerta debido a los posibles ataques de un grupo independentista del sur del país. Algunas semanas después, un líder de la oposición yemení fue arrestado. Mohamed Ahmed fue acusado de ofrecer miles de dólares a estos grupos a cambio del sabotaje del torneo futbolístico. El líder socialista denunció motivos políticos en su detención.

Esto refleja la situación actual de Yemen. Mientras millones de personas encaran el umbral de la pobreza -el 41.8% de la población yemení (de 24M de personas aproximadamente) vive con menos de dos dólares por día-, una pequeña parte de la población juega con las vidas de otros con el único objetivo de obtener sumas aún más grandes de dinero. La corrupción es, entre otros asuntos económicos como el desempleo, uno de los motivos más importantes de las protestas.

El actual gobierno de Ali Abdullah Saleh se mantiene desde 1978 y, como suele ocurrir, una gran dosis de poder termina corrompiendo a la gente. Tanto el gobierno actual como gran parte de la oposición se reparten la riqueza del país. Y cuando uno de los partidos contrarios, como el socialista, aumenta su popularidad, alguno de estos casos llega hasta los periódicos ‘oficiales’ y todo vuelve a la normalidad.

La situación ‘normal’ de Yemen, que como mucho podría calificarse de estable, es el mayor logro alcanzado por el presidente Saleh. Mediante promesas y dinero en efectivo ha creado una situación pacífica en el país manteniendo los problemas tribales en silencio aunque evitando que cualquier otro político pueda hacerse con el control del país.

Jóvenes universitarias durante una de las protestas. (Periodismo Humano)

A finales de 2010, activistas como Tawakul Karman, la presidenta de Women Journalists Without Chains (Mujeres Periodistas sin Cadenas), comenzó a promover manifestaciones en la Universidad de Sanaa, la capital de Yemen. Más tarde, en enero, las protestas comenzaron a estar influenciadas por la llamada Primavera Árabe y se hicieron masivas. El 19 de enero, en la quinta protesta realizada desde la salida forzada del presidente de Túnez del país, cientos de estudiantes se plantaron en las puertas de la universidad a las 10 de la mañana aunque la policía antidisturbios cerró las mismas de tal manera que los manifestantes no pudieran alcanzar las calles. Cuatro estudiantes fueron detenidos.

Manifestantes continuan sus protestas apesar de los 52 muertos. 21 de Marzo de 2011. (Periodismo Humano)

Unos días más tarde, (27 de enero de 2011) y tras estas detenciones, decenas de miles de yemeníes salieron de sus casas en Sanaa para protestar contra la corrupción pero también en contra de la reelección o sucesión del actual presidente, las políticas económicas y el aumento del desempleo entre la juventud. 36 personas fueron arrestadas ese día tras los disturbios, incluyendo a Tawakul Karman. En una conversación con Isobel Coleman, resumida en su artículo para el Huffington Post, publicado una semana antes de su arresto, Karman habría dicho: “Sé que cerrarán mi organización si continúo. Entonces me detendrán. Probablemente también me maten en la cárcel. Pero no pararé. Estoy decidida.

El presidente Saleh intentó resolver este problema creciente con sus propios métodos ‘tradicionales’. Cinco días tras la manifestación, Abdullah Saleh liberó a las personas arrestadas. Al mismo tiempo, incrementó los salarios a los empleados del Estado y a las Fuerzas Armadas. Una medida claramente dirigida a garantizar la lealtad de estos grupos. Entonces, prometió no volver a presentarse como candidato a presidente ni ceder su poder a su hijo primogénito. De alguna manera, Saleh logró disminuir las protestas, también mediante la promoción de protestas a su favor el día 3 de febrero de 2011.

Un militar yemení se une a la protesta tras la muerte de 52 manifestantes. Varios generales y oficiales se han unido a los manifestantes y varios ministros y funcionarios han dimitido. 21 de Marzo de 2011. (Periodismo Humano)

A pesar de todo, las manifestaciones continuaron. Ser el país árabe más pobre no es una situación fácil para parar las protestas y, el 19 de marzo, se dio a la policía la orden de disparar a la población civil. 52 personas murieron, además de generar cientos de heridos. Desde ese momento, varios generales y oficiales se han unido a las protestas, incluyendo al general Ali Mohsen Saleh, jefe de la sección militar del noroeste y de la primera división blindada, y que movilizó unidades armadas para proteger a los protestantes. El siguiente día, el presidente Saleh destituyó a todo su gabinete tras más de un mes de continuas manifestaciones.

La situación actual es de una total división del país. Saleh todavía conserva la lealtad de una pequeña mayoría de la población, aunque su régimen ha perdido el apoyo de los líderes tribales desde el final de marzo, aunque en febrero algunas tribus ya habían comenzado a retirar su apoyo. En estos días, con una oposición que aumenta a cada momento, los ataques contra el Gobierno actual han comenzado, culminando en el ataque al palacio presidencial, que generó quemaduras en el 40% del cuerpo de Saleh y que también perforó uno de sus pulmones. Los manifestantes no han frenado sus protestas a pesar de los ataques de la policía, que incuso ha utilizado la tortura en varias ocasiones. Aquellos que se negaron a torturar, fueron simplemente asesinados.

P.D: Este artículo es la traducción de un original para The Independent Op-ed que se publicará entre el sabado 11 de junio y el domingo 12 de 2011. Adjunto aquí el enlace correspondiente.

El Gatekeeper de la guerra

23 Mar

Al menos ocho palestinos murieron ayer en la franja de Gaza, según afirman fuentes médicas palestinas; sin embargo, hoy apenas se habla del ataque en Jerusalén, donde ha habido un muerto y, al menos, una treintena de heridos por una bomba situada junto a la estación de autobuses de la ciudad. ¿Por qué solo se habla de lo que ocurre en Jerusalén, que parece menos importante que lo de Gaza? Porque puede parecer cínico hablar de cifras, pero entre ocho muertos y uno, hay una gran diferencia.

Vivimos en un mundo en el que, unos cuantos “privilegiados”, por llamarlos así, tienen el poder (ilegítimo) de decidir si algo se publica o se silencia, y aunque esta información nos llegue hasta nosotros, gracias a nuestra democracia y a fuentes legítimas que nos informan, es muy probable que, a los verdaderos interesados en el tema, los israelís, no les llegue esta información y, posteriormente, realicen acciones que podrían haberse prevenido, y que hacen que una guerra así continúe viva tras tantos y tantos años sin descanso.

Ataque en la estación de autobuses de Jerusalén:

Ataques israelís en la Franja de Gaza del martes 22:

Estamos en guerra

21 Mar

Y ya estamos en guerra, de nuevo. Se le puede llamar de muchas maneras distintas, en esta ocasión se ha definido como intervención (necesaria diría yo), pero todos, o al menos la mayoría, sabemos que se trata de una guerra, otra guerra más, y que entrará en los libros de historia como tal. Ahora todos nos hacemos muchas preguntas: ¿Es necesaria esta intervención? ¿Debe un país como España, con su pequeña influencia internacional y sus grandes problemas económicos internos, participar de esta intervención? ¿En qué va a consistir? ¿Existe la posibilidad de que nos ataquen? Yo voy a intentar, desde mi punto de vista, contestar a estas y alguna otra pregunta que me surge.

Un misil del ejército de Gaddafi cae en los alrededores de Bengasi

Sobre la necesidad o no de intervenir en Libia, mi opinión está clara: Sí. Por supuesto, algo así no se puede hacer sin dar algún argumento válido. Vivimos en un mundo globalizado; cada vez más, en el que presuponemos una serie de valores y derechos comunes a toda la humanidad. En sitios como en Libia (o en Marruecos, o en Egipto, o en Túnez, Yemen, Bahreim, Ruanda, y un largo etcétera) uno de los valores fundamentales en los que creo -y creo que todos deberíamos creer- es en la libertad. Una libertad que es privada a la gran mayoría de los habitantes de estas zonas. De una u otra manera. Pero la libertad no es precisamente la que mueve los ejércitos. Detrás de nuestras (y otras) fuerzas armadas hay una serie de líderes limitados por una serie de lobbies y de intereses. El petróleo, por ejemplo, es una de las gotas que colmó el vaso. No podemos permitirnos vivir con según nuestra actual forma de vida con el barril a más de 130 dólares. Y no hablemos de la venta de armas a todos estos países, de las que somos cómplices.

Pero hablemos de nosotros, de España. Cazas F-18 ya se han unido a las fuerzas internacionales que, tras la aprobación de la ONU, han comenzado a atacar las bases militares de Gaddafi. Sin hablar de las fragatas o el submarino que, en estos momentos, están de camino. Nuestra situación, en general, no se puede decir que sea buena. El paro y la situación de la economía nos preocupan a todos, especialmente a los jóvenes que no vemos un futuro cercano muy agorero. Sin embargo, como dije antes, es nuestro deber moral el intervenir y evitar más muertes de civiles inocentes (que espero que no se produzcan durante la intervención).

Mapa de la Guerra de Libia (Elpais.com)

A las últimas preguntas, es complicado responder. En principio, estas operaciones consistirán en ataques sobre las bases militares del ejército libio, aunque no descarto que terminemos invadiendo el territorio a pie con alguna excusa como que los hombres de Gaddafi se han refugiado en una zona inaccesible por mar y aire. Sobre un posible ataque libio sobre Europa, es imposible de predecirlo. Muammar el-Gaddafi es un hombre, en mi opinión, totalmente impredecible, aunque listo -no inteligente-. ¿Por qué listo? Pues bien, él ya ha realizado sus amenazas; convertir el Mediterráneo en un campo de batalla, al menos a mí, no me parece algo interesante para nosotros (y no afectaría muy positivamente al sector turístico…) aunque está claro que se trata de una manera de generar miedo, terror, entre la población occidental.

Para nosotros es muy fácil ver en las noticias un terremoto en Chile o en Japón, que haya revueltas en Egipto, o que tiren bombas sobre la ciudad de Bengasi; pero cuando aparece la posibilidad de que estas situaciones se presenten en la puerta de casa, nos acojonamos. Habrá opiniones de todo tipo, a favor y en contra, pero en este momento, ya no podemos volvernos atrás.

El discurso de Gadafi

22 Feb

Casi una hora y cuarto ha durado el discurso de hoy del líder libio, Muamar el Gadafi. Un discurso que sucede a colación de lo que parecen que han sido 250 muertos durante los ataques de las fuerzas de seguridad libias hacia los manifestantes en contra del régimen de Gadafi. El discurso comenzaba con la lectura de las leyes libias que, al parecer, le autorizan a utilizar la fuerza. Esta fuerza, parecía la línea temática de un discurso muy violento y que pretenderá poner en evidencia a los “borrachos y drogadictos enemigos del régimen”.

A continuación, en un claro acto de egolatría, Gadafi colocó la revolución libia, no solo de su lado, sino incluso en su propia persona. Pretendiendo apropiarse de ese sentimiento de cambio para aprovecharse de él. En varias ocasiones mencionó los Comités Populares libios como unión entre el Gobierno y el pueblo, sin embargo, cualquier protesta que no se realice por estos métodos, dijo, “no será escuchada”. A continuación habla de una supuesta pretensión de la paz, tras haber hablado anteriormente sobre una “guerra civil” contra los grupos y tribus armados que los llevan hacia la guerra.

A continuación dos temas coparon su discurso: El petróleo y las revueltas. En primer lugar afirmó que el petróleo libio será un bien común de todos los habitantes del país. En mi opinión, se trata de una pretensión totalmente fuera de lugar y, seguramente, imposible de ejecutar. Sin embargo, mientras tanto, el grupo energético italiano ENI anunciaba la suspensión temporal de suministro de gas desde Libia mediante el gaseoducto Greenstream. Sobre las revueltas, negándolas en todo momento, mencionó la posibilidad de dialogar acerca de reformas en la Constitución, en las leyes; pero siempre recelando de que estas provengan de una supuesta “conspiración del extranjero”.

Además de esto, Gadafi mencionó otra serie de ideas durante su discurso como que la televisión pública de Libia sería la que tumbaría los argumentos que ofrecen otros países acerca de la situación en el país. La otra idea, que recuerda a tiempos que parecían ya acabados, es la de pretender obligar a sus seguidores o detractores a identificarse mediante una franja de color verde en sus ropas. ¿Con qué motivo? Pues muy sencillo, conocer al enemigo de tal manera que sea mucho más sencillo controlarlo y reprimirlo.

Ante el discurso, ha habido varias reacciones que se producían al momento o posteriormente. Las más importantes dentro de nuestro ámbito serán probablemente la condena internacional y de la ONU en particular de la situación en Libia, a pesar de que luego no se convierta esto en una acción a corto plazo; y la convocatoria de una reunión del Gabinete de Crisis del Gobierno esta misma tarde para analizar la situación. Esto es todo hasta el momento así que seguiremos informando. [Por supuesto, también en twitter]