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Cambios televisivos personalizados

13 Sep

Una mañana tranquila en Río de Janeiro. A uno, que le da por entrar en Twitter más que de vez en cuando y le gusta fijarse en los Trending Topics. Más que por su importancia periodística o no, por ver de qué hablan los españoles mientras uno está fuera, lejos de casa. En un momento de esos sorprende uno de ellos: Bertín Osborne.

La primera instancia es la de tratar de averiguar, mientras carga la búsqueda del nombre, por qué habrá alcanzado ese puesto entre los temas más comentados. El primer pensamiento es el de “Ahora que están fichando a tanta gente para Televisión Española (véase la nueva tertuliana de Los Desayunos), lo mismo a este lo han colocado ahí también”.

Cuál es mi sorpresa cuando, apenas unos segundos después, se confirman mis peores temores. No solo lo que en un primer momento parecía imposible e incluso irónico, sino que la situación empeora todavía más. Bertín Osborne formará parte de La 2. Ese espacio televisivo en el que se daba voz a aquellos que en pocos lugares eran escuchados. Ese último reducto de una mínima cultura, adaptada al día a día e incluso a las nuevas tecnologías y que dejaba de lado prejuicios tratando de acercar a todo el público (aunque este no correspondiera) literatura, ciencia y arte en general.

Pues, ahora, ahí está Bertín Osborne.

El chispazo del becario del Partido Popular

23 Oct

A eso de las tres de la madrugada, me sorprendía al leer el siguiente tuit escrito por la cuenta oficial de Twitter del Partido Popular:

“No estoy aquí para cubrirte las espaldas” #sonmisamigos después de darme una hostia en un bar

Mis sospechas se confirmaban. El becario o joven militante del Partido Popular a quien -inconscientemente- han encargado esta cuenta se iba de marcha y confundía, tal vez afectado por el alcohol, su cuenta personal de Twitter con la oficial del partido. Un error que no tardó en ‘tratar de arreglar’ en apenas 15 minutos cuando, tal vez al ver alguna respuesta a través de la red social, publicaba el tweet posterior:

“El twitt publicado anteriormente, no correspondía a esta cuenta. Pedimos disculpas por el error.”

Imagen de los tweets, escritos a las 3 de la madrugada de ayer.

Mi pequeña reflexión, a estas horas infames de la noche, es la siguiente. ¿No deberían los partidos políticos españoles tener un poco más en cuenta el valor de las redes sociales y en particular de Twitter?
En los últimos meses la red social ha tomado forma en España. A pesar de su larga trayectoria, ha sido en el último año cuando periodistas, políticos, humoristas y ciudadanos de todo tipo han decidido sumarse a la ‘aventura’ del pequeño pajaro azul. Siendo conscientes de la influencia de Twitter, los -inteligentes- consejeros y gabinetes de comunicación de los diferentes líderes a nivel nacional les han llamado la atención a sus jefazos y les han metido, a base de fuerza, en la red. Una red totalmente democrática y en la que, el tiempo, pone a cada uno en su lugar.
Como afirmaba Juan José Millás en un nada despreciable artículo de opinión en la contraportada de El País del pasado 20 de octubre, “tanto el PP como el PSOE han tenido que dotar a sus aspirantes de prótesis virtuales que parecen, paradójicamente, fajas para las hernias inguinales”. Estas prótesis, a modo de remiendo, apenas han generado una influencia o una viralidad destacables. La mayor noticia, en distintos medios digitales, acerca del contenido publicado por cuentas de los dos principales partidos era si Mariano o Alfredo tenían más o menos seguidores que el otro.
En conclusión. Lo que realmente deberían hacer los políticos es utilizar las redes sociales como propias, no como extensiones de su gabinete comunicativo. Algunos han optado por esa opción, como los socialistas Patxi López o Elena Valenciano, el popular Antonio Basagoiti o dirigentes de partidos minoritarios como Cayo Lara o López de Uralde. Estos políticos no se ven tanto en la red social como tales, sino más bien como ciudadanos; como personas más allá de su cargo, y eso es lo que realmente agrada al ciudadano español. La cercanía no se consigue estando cerca del votante. La cercanía se alcanza con esfuerzo, con conversación -real- y con mucha escucha.
Esto, en mi opinión, es lo que necesitan muchos de nuestros políticos. Escuchar a todos, por igual, y no cerrarse a lo que ‘los de siempre’ les digan.

Yo soy #15m, el porqué, a continuación.

17 Jun

En las últimas horas he encontrado este texto en un gran número de blogs españoles y que refleja el ideario (clarísimo) del movimiento #15m. En estos términos, tengo que decir que yo también soy #15m:

Como parte del #15m me declaro una persona pacífica y condeno radicalmente todo tipo de violencia: la de los violentos infiltrados en nuestras manifestaciones, y la del Estado, que ha causado más dolor y heridos. Además, condeno la manipulación mediática que enfatiza la información sesgada, parcial o errónea con el propósito de demonizar a los ciudadanos.

Si me manifiesto en la calle es porque:

  1. Mi participación como ciudadano se ha reducido a votar a listas cerradas cada cuatro años para ver cómo los representantes de los ciudadanos no respetan lo prometido en su programa.
  2. Se hacen leyes a favor de grupos de interés en vez de hacerlas a favor del conjunto de la sociedad.
  3. Se invierten recursos públicos para ayudar a minorías poderosas, y no a quienes están pasando situaciones desesperadas ocasionadas por la especulación financiera.
  4. Los grandes partidos están más preocupados por mantener su poder que por ofrecer soluciones para superar esta crisis histórica.
  5. Está a punto de firmarse un “Pacto del Euro” que consiste fundamentalmente en medidas para reducir la inversión pública en servicios esenciales.
  6. Desde diferentes órganos del estado se ha insultado a los ciudadanos, e incluso se ha justificado el recurso a la violencia contra manifestantes pacíficos.

Como parte del #15m, acepto y respeto la diversidad ideológica del movimiento. Cuando participo en una manifestación no reclamo un régimen o una ideología en concreto, ni un modelo social no democrático, ni la eliminación de los partidos o los parlamentos. Lo que reclamo es una democracia mejor y más humana que, entre otras medidas, necesita urgentemente:

  1. Cambios en la Ley Electoral para permitir una mejor y más directa representación de los ciudadanos en los parlamentos y una mayor participación ciudadana en las decisiones importantes.
  2. Aprobación de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para obligar a la publicación en formatos adecuados y reutilizables de todos los gastos, decisiones y reuniones con grupos de presión por parte de funcionarios y cargos públicos.
  3. Tolerancia cero a la corrupción de candidatos y cargos públicos, y controles ciudadanos para la exigencia de responsabilidad política.
  4. Separación clara, real y efectiva de los poderes del estado.
  5. Control fiscal efectivo de grandes fortunas y operaciones financieras; eliminación de privilegios fiscales a cargos electos.
  6. Políticas encaminadas a solucionar de forma efectiva los problemas hipotecarios y de vivienda.
  7. Servicios públicos de calidad, fundamentalmente salud, justicia y educación.
  8. Eliminación de las leyes que permiten el control administrativo de Internet. La red ha demostrado ser esencial para la libertad de expresión y para responder al peligro de manipulación mediática.

Por todas estas razones volveré a salir pacíficamente a la calle el 19 de junio, #19j.

Si estás de acuerdo, aprópiate del texto y divúlgalo (enlace al documento original)

Qué rápido está el mundo.

17 Jun

Ahora, párate un momento a pensar… Parece imposible.