La vida es ancha

23 Abr

En el día del libro, también hay poesía:

Con todo mi dolor metido dentro

me he asomado a la ventana.

Allí fuera parecía que no pasaba nada.

Los árboles temblaban levemente

y el río, aunque charlaba, no explicaba.

Las estrellas fulgían sin declararse heridas

y la noche parecía una música callada.

Era mentira. Ya sé. Todo me mentía,

si no serenidad, indiferencia.

Pero el que yo gritara mis pequeñas miserias

ante lo inmenso… ¡mira! ¡Qué vergüenza

creer que mis problemas son cosas medio serias!

No encontraba la paz sino la risa

de un mundo sin sentido y una explosión perpetua.

– Gabriel Celaya

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