Archive | febrero, 2011

La verdadera crónica del “futuro del periodismo”

24 Feb

En el día de ayer, decenas de jóvenes (la mayoría futuros periodistas) esperábamos ansiosos la conferencia que iba a producirse en el interior del auditorio del Museo Reina Sofía de Madrid. Las cinco cabezas de los cinco grandes, como ya he oído hablar de ellos en alguna ocasión, aquí en Madrid y solo para nosotros. Afortunadamente, fuimos mucho más precavidos que otras personas a las que el pequeño aforo del lugar les dejó fuera. Pero centrémonos en la conferencia, porque no fue tampoco más que eso, aunque muchos esperábamos una mesa redonda; principalmente tras la entrega de una pequeña cuartilla a todos los asistentes de cara a realizar alguna pregunta (y que después nadie recogió).

En primer lugar, con quince minutos de retraso riguroso -no podía faltar en un evento importante en España- se reprodujo un video de presentación de unos largos quince minutos en el que se anunciaba levemente el motivo de la conferencia y se explicaba el tratamiento de los cables provenientes de la plataforma Wikileaks. Un video que, no solo apenas hablaba del futuro del periodismo (supuesto tema central), sino que llegó a hacerse tedioso y aburrido.

A continuación y frente a una audiencia muy joven (la mayoría de personas que esperaban en la cola éramos estudiantes de periodismo) conectada mediante todos los medios posibles, que los cámaras no se cansaron de enfocar, salieron al estrado los cinco grandes: Bill Keller, editor ejecutivo del New York Times; Sylvie Kauffmann, directora de redacción de Le Monde; Javier Moreno, director de El País; Alan Rusbridger, editor de The Guardian; y Georg Mascolo, editor de la revista Der Spiegel. Así es, no eran los cinco grandes; tan solo uno, el nuestro; al resto de periodistas encargados de dar la charla no me gustaría quitarles ningún mérito, para nada, sin embargo, publicitar un evento con cinco directores de periódicos y que luego solamente aparezca uno en mi opinión es publicidad engañosa.

De mucho se habló en esta charla, aunque quizás los aspectos o ideas más interesantes provenían por parte de los ponentes de Le Monde y Der Spiegel; quizás por utilizar un idioma no materno, no trataban de dar vueltas alrededor de una idea y la soltaban de forma clara y directa. Sin embargo, no se puede decir lo mismo del resto. De hecho, no solo no hubo una ronda de preguntas, algo necesario, en mi opinión, si tenemos por una vez en España grandes periodistas de otros países que realizan una mejor labor de nuestro trabajo. Ni hubo ronda de preguntas, ni se habló del futuro del periodismo. El evento de ayer, queridos amigos, fue un simple momento propio utilizado por El País para autopromocionarse a sí mismos, a su máster en periodismo (con el que parece ser que es más sencillo que te contraten), y a la publicación de los cables.

Por supuesto, los futuros periodistas (o presentes) sabemos distinguir entre un debate y una simple autopromoción y para ello utilizamos las herramientas de que disponíamos (ya fuera un ordenador, un iPad o un móvil); sin embargo, en mi opinión y a diferencia de otros países, la mayoría de medios en España aún no han sabido incorporar a su día a día las nuevas tecnologías como algo natural -queda bastante claro al ver el streaming de El País, donde también había autobombo hacia su “propio twitter”: Eskup- a pesar de que, en conferencias como esta, luego se afirme que Internet es el futuro. Amigos, aquí se vuelven a equivocar, y ya lo dijo Alex de la Iglesia en la última gala de los premios Goya: “Internet no es el futuro, Internet es el presente.”

El discurso de Gadafi

22 Feb

Casi una hora y cuarto ha durado el discurso de hoy del líder libio, Muamar el Gadafi. Un discurso que sucede a colación de lo que parecen que han sido 250 muertos durante los ataques de las fuerzas de seguridad libias hacia los manifestantes en contra del régimen de Gadafi. El discurso comenzaba con la lectura de las leyes libias que, al parecer, le autorizan a utilizar la fuerza. Esta fuerza, parecía la línea temática de un discurso muy violento y que pretenderá poner en evidencia a los “borrachos y drogadictos enemigos del régimen”.

A continuación, en un claro acto de egolatría, Gadafi colocó la revolución libia, no solo de su lado, sino incluso en su propia persona. Pretendiendo apropiarse de ese sentimiento de cambio para aprovecharse de él. En varias ocasiones mencionó los Comités Populares libios como unión entre el Gobierno y el pueblo, sin embargo, cualquier protesta que no se realice por estos métodos, dijo, “no será escuchada”. A continuación habla de una supuesta pretensión de la paz, tras haber hablado anteriormente sobre una “guerra civil” contra los grupos y tribus armados que los llevan hacia la guerra.

A continuación dos temas coparon su discurso: El petróleo y las revueltas. En primer lugar afirmó que el petróleo libio será un bien común de todos los habitantes del país. En mi opinión, se trata de una pretensión totalmente fuera de lugar y, seguramente, imposible de ejecutar. Sin embargo, mientras tanto, el grupo energético italiano ENI anunciaba la suspensión temporal de suministro de gas desde Libia mediante el gaseoducto Greenstream. Sobre las revueltas, negándolas en todo momento, mencionó la posibilidad de dialogar acerca de reformas en la Constitución, en las leyes; pero siempre recelando de que estas provengan de una supuesta “conspiración del extranjero”.

Además de esto, Gadafi mencionó otra serie de ideas durante su discurso como que la televisión pública de Libia sería la que tumbaría los argumentos que ofrecen otros países acerca de la situación en el país. La otra idea, que recuerda a tiempos que parecían ya acabados, es la de pretender obligar a sus seguidores o detractores a identificarse mediante una franja de color verde en sus ropas. ¿Con qué motivo? Pues muy sencillo, conocer al enemigo de tal manera que sea mucho más sencillo controlarlo y reprimirlo.

Ante el discurso, ha habido varias reacciones que se producían al momento o posteriormente. Las más importantes dentro de nuestro ámbito serán probablemente la condena internacional y de la ONU en particular de la situación en Libia, a pesar de que luego no se convierta esto en una acción a corto plazo; y la convocatoria de una reunión del Gabinete de Crisis del Gobierno esta misma tarde para analizar la situación. Esto es todo hasta el momento así que seguiremos informando. [Por supuesto, también en twitter]

Un proyecto de futuro

7 Feb

El jueves pasado asistí junto a otros alumnos de periodismo, comunicación audiovisual y otros universitarios a una charla con Iñaki Gabilondo en el Colegio Mayor Chaminade, aquí en Madrid. Lo cierto es que éramos gente joven la mayoría, probablemente porque apenas era posible enterarse por el boca a boca iniciado por los residentes del Colegio Mayor, pero yo creo que eso fue algo bueno. Una de las claves de esta charla, en la que se hablaron de muchas cosas, la mayoría pasadas, y también se hicieron divagaciones acerca de posibilidades futuras, fue la de que nosotros somos la generación futura. Existe un problema, sí, lo vemos todos los días, pero alguien tendrá que solucionarlo.

Lo cierto es que es un marrón enorme en el que nos han metido pero, hay que mirar con un poco de positividad hacia delante. Será difícil pero nosotros somos quienes tenemos la solución en nuestras manos, y esperemos que sea decente y duradera. De hecho, tengo un pequeño proyecto entre manos que anuncio ahora. Espero encontrar algún apoyo por aquí cerca y que salga adelante.