Archivo | junio, 2010

José Saramago, descanse em Paz.

18 Jun

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Hoy murió en la isla de Lanzarote José de Sousa Saramago, primer y único (hasta el momento) premio nobel portugués de literatura, a la edad de 87 años, que ya son unos cuantos. Hijo de campesinos de la zona del Ribatejo portugués, José Saramago (que tomo como apellido por un error a su entrada a la escuela pública) no tuvo una infancia sencilla precisamente. A los dos años de nacer su familia cambió la pobreza de esta zona rural y bastante atrasada por la pobreza en la capital del Tajo. Más tarde, a sus doce años de edad, la pobreza volvía a cambiar el camino de su vida. Su familia no disponía de recursos suficientes y fue trasladado a la Escuela Industrial Afonso Domingues de Lisboa, donde estudio cerrajería metálica.

A la edad de diecisiete años, ya mayor de edad en aquellos momentos (1939, momento en que comienza la segunda guerra mundial en Europa y en la que Portugal no participa), consigue su primer trabajo en el Hospital Civil de Lisboa, dentro de la administración. En los años cuarenta, su posición mejoraría siendo nombrado jefe administrativo de distintos departamentos de la industria mecánica, especialidad que había estudiado durante su infancia. En estos años tiene lugar su primer matrimonio, el nacimiento de su primera hija y comienza su larga época como escritor con la novela Terra do pecado (Tierra del pecado).

Más tarde trabajaría en una compañía de seguros, de la que pasaría a trabajar como editor literario para Estúdios Cor, empresa con la que había trabajado antes. Con una obra literaria mucho mayor a sus espaldas, en los años sesenta colaborará como crítico literario para la revista Seara Nova y en 1969 se afiliará al PCP (Partido Comunista Portugués). A partir de 1972 comenzó su trabajo como editor en el Diário de Notícias hasta ser nombrado director adjunto. A partir de aquí comienza su larga vida literaria; con obras como Ensaio sobre a Cegueira (Ensayo sobre la Ceguera), O ano da morte de Ricardo Reis o la polémica obra Evangelho segundo Jesus Cristo. En esta época -años ochenta y noventa- también recibió la mayoría de premios existentes en la literatura portuguesa y europea, incluyendo el Premio Nobel de Literatura en el año 1998.

En sus últimos años se dedicó unicamente a aumentar su producción literaria así como a dar charlas tanto a nivel literario como político. Siendo destacado por sus posturas críticas hacia gran parte del sistema y sus críticas acérrimas hacia la Iglesia, lo que le hizo muchos enemigos en un país extremadamente católico como Portugal o en Italia donde fue censurado por el mismo Berlusconi tras criticarlo duramente.

Sin duda José Saramago no pasó indiferentemente por nuestras vidas y, nos guste o no, fue un gran escritor y, a mi forma de ver, el mejor escritor que ha tenido nunca Portugal. Añado apenas las palabras de Manuel María Carrilho, ex-ministro de cultura portugués, cuando conocío la noticia de la muerte del escritor:

“Era um homem controverso, como todas as grandes personalidades, mas cultivava uma proximidade discreta e secreta com Portugal”

“Maior homenagem a Saramago é lê-lo”

Y esto último es lo que recomiendo a todos, sobretodo a los que nunca lo hayan hecho. El mayor homenage a un escritor como ha sido este es leerlo.

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“La ley-mordaza niega al ciudadano el derecho a ser informado”

11 Jun

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Esta mañana, Italia se levantaba con unos quioskos revolucionados. La portada de uno de los diarios de tirada nacional, La Repubblica, aparecía completamente en blanco y con un post-it en el centro que rezaba: “La legge-bavaglio nega ai cittadini il diritto di essere informati”. Traducida al castellano, esta frase quiere decir: “La ley-mordaza niega al ciudadano el derecho a ser informado”. Y es que, en los tiempos en que vivimos, parece increible que un gobierno, teóricamente democrático, sea capaz de crear una ley tan en contra de las libertades ciudadanas. En concreto, contra la libertad de información.

El polémico proyecto legislativo, impedirá en Italia la difusión de grabaciones telefónicas ejecutadas por orden judicial en procesos de investigación. ¿Qué quiere decir esto? Pues algo tan sencillo como que, en el caso de que unas grabaciones culpen a una empresa o a una persona física de un delito o de haber participado en un acto ilicito, siempre que estas hayan sido tomadas durante procesos de investigación, los periodistas no podrán difundir estas grabaciones. En ese caso, la ciudadanía no podrá ser capaz de siquiera enterarse del por qué de una sentencia u otra, ya que estas pruebas no podrán ser conocidas a excepción de por los implicados en el caso.

La pregunta que yo me hago, personalmente, es la siguiente. ¿Acaso Berlusconi tiene algún interés especial en  que unas posibles escuchas no se hagan públicas? Espero que los italianos se hagan preguntas de este tipo.

El segundo párrafo

7 Jun

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Tras una semana de merecido descanso, reflexión y vuelta a las prácticas de conducción creo que toca volver a poner a punto esto del blog. Desde hace unos cuantos años, siempre he escrito mucho más y mejor por las noches y, ahora en verano, de verdad dan ganas de ponerse. La temperatura perfecta, algo de brisa de vez en cuando, un silencio sepulcral (sólo interrumpido por el paso ocasional de los vehículos que se pasan la noche circulando por la Carretera de Alba, cosa que tiene vivir pegado a ella) y un yogourt rico o un tazón de cereales acompañando el principio de la escritura; que pena que se terminen tan rápido.

Ahora empieza lo difícil, con el segundo párrafo. Siempre que empiezo a esbozar un texto, por mucha idea que tengas acerca de qué quieres decir, en cuanto comienzas por la primera frase, se te acumulan las ideas en la cabeza y parece que quisieras soltarlas todas de golpe. De una sola vez. Pero esto no puede ser. Reflexionando sobre esto y leyendo la sección de cultura de El País, hace dos o tres días, vi un proyecto al que le veo mucho futuro (aunque a la SGAE no creo que le haga mucha gracia). Un autor, que me perdone porque no recuerdo ahora el nombre, escribió un primer párrafo de una historia. A partir de ahí, cada día, los lectores de la edición digital del periódico envían su posible siguiente párrafo y, el autor, decide cuál le gusta más para continuar la historia.

La línea argumental no tiene por qué ser fija, y puede convertirse en una historia incluso absurda. Puede que contradictoria. Pero desaparece el problema del segundo párrafo. Cada lector puede convertirse en escritor (aunque luego su pequeño aporte no sea seleccionado) y evita la enorme discusión mental acerca de las ideas que mencionar. Puede empezar de nuevo si quiere o dar un giro completo a la trama. Solamente hay que comenzar la propia historia dentro de la del autor, que terminará por crear un gran relato, formado por pequeñas historias pero que entrelazarán de tal manera que formen una única y, lo mejor de todo, sin perder el toque del autor, ya que es quien decide los párrafos a utilizar.

Me parece una genial idea y muy imaginativa. Sin embargo, yo continuaré con mi método y probaré a pasar de las cuatro páginas (un límite complicado). Si esto no funciona, no me quedará más remedio que probar a terminar el relato en este pequeño espacio.

Tal vez sea lo mejor para comenzar.

El informe Pelícano

5 Jun

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Después de mucho tiempo, tras acabar los exámenes, he podido esta semana volver a leer algo. Lo cierto es que he tardado aproximadamente un mes (demasiado tiempo para mí) en acabarlo pero me ha parecido cuanto menos una historia apasionante. Aunque se que para recomendar algo primero tengo que dar algunas pistas sobre ello, lo cierto es que prefiero comenzar por ello. Leedlo.

Se trata de una novela policíaca en la que se entremezclan el mundo legislativo, la historia comienza con el doble asesinato de dos jueces del tribunal supremo estadounidense, el ambiente policiaco característico de este tipo de novelas -incluyendo los personajes pertenecientes a las distintas agencias secretas americanas y asesinos y sicarios a sueldo-, políticos con las manos manchadas, empresarios dispuestos a pagar  cualquier precio por ver sus intereses a salvo… y muchos más aspectos, que si revelase desvelarían gran parte de la trama, cosa que no me gusta hacer.

Sin embargo, lo llamativo de esta novela son sus personajes protagonistas. Como cabría esperar, el protagonista debería ser el típico detective duro, con una vida amorosa complicada (pero que no le hace perder el gusto por las mujeres); la bebida como algo cercano a su vida, casi parte de él; su mente increiblemente ingeniosa que le permite deducir y observar aspectos que a la policía común le pasan desapercibidos; y un largo etcétera. Pues no es así. En esta ocasión, nos encontramos con dos protagonistas, un hombre y una mujer, un periodista y una estudiante de derecho. El primero es mi personaje favorito. Representa uno de los aspectos que más me emocionan de la profesión: La existencia de fuentes privilegiadas en su agenda, incluso dentro de la propia Casa Blanca, un ansia por conocer, una enorme curiosidad y, en los momentos necesarios, la valentía de realizar actos peligrosos con el objetivo de atar pequeños cabos.

Si no os he logrado convencer, os recomiendo que busquéis las referencias al libro de algunas de las publicaciones más eruditas; además de las que coloco a continuación:

“Cautivante… un libro genuino. Grisham es un verdadero artesano.” The New York Times Book Review.

“¡Grisham lo ha hecho de nuevo!” Chicago Tribune.